Falsos positivos



Después de la llegada a la presidencia en 2002 del mandatario Alvaro Uribe en Colombia, el conflicto social y armado colombiano, sufre una importante transformación: Después de haber estado centrado en los campos y montañas, invade ahora también los centros urbanos.

¿Que es un falso positivo?

En la jerga militar colombiana, un "falso positivo", son las bajas en supuestos combates contra la guerrilla, pero en realidad es una modalidad de persecución politica. Las victimas son reportadas en los informes oficiales como ‘muertes en combate’, acciones de guerra consideradas como legítimas por el Derecho Internacional Humanitario. Existen dos grandes tipificación de estas persecusiones, de un lado a todos quienes hagan o parecen que hacen una oposición conciente al sistema establecido. Por otro, a quienes por razones de diferentes índoles, son vistos como no-funcionales en el orden social : ladrones, vagabundos, prostitutas, niños abandonados, etc.

Gracias a las denuncias posteriormente hechas por organizaciones sociales y defensores de derechos humanos, que las víctimas probablemente no eran guerrilleros; los familiares han hecho las denuncias, todo a pesar del miedo que las embarga.

La prensa ha publicado los hechos desgarradores que ha cometido la fuerza publica. El mundo se ha enterado de las violaciones contra la población civil no combatiente en Colombia, pero realmente no se ha realizado nada contra de este hecho. El estado prometió hacer justicia, pero realmente: ¿Se puede esperar justicia en Colombia?.

Los mobiles según las investigaciones realizadas por CINEP , son tres móviles fundamentales:

  • 1) Persecución política
  • 2) Intolerancia social
  • 3) Abuso de exceso de autoridad.


Las modalidades especificas de victimizacion y violación de los derechos humanos y violencia política son entre otros ejecuciones extrajudiciales, el homicidio intencional en personas protegidas, la tortura, los heridos, las amenazas individuales y/o colectivas, las desapariciones y la utilización de civiles como escudos humanos.

Dos casos entre centenares para ilustrar los Falsos positivos

Caso 1. Bogotá. 20 de noviembre de 2008

El ejército llegó al barrio popular de Soacha, secuestran a 11 jóvenes y los asesina sin motivo. Luego, los declaran terroristas. Los cuerpos tienen innumerables impactos de bala. El escándalo estalla y Uribe se vió forzado a destituir a 20 soldados y oficiales.

Cabe hacer notar que los militares que matan guerrilleros, reciben primas, premios y días de descanso. Por ello ; ‘fabrican’ guerrilleros. ¿Cómo lo hacen ? un civil en colusión con los militares, ofrece un empleo en lugares lejanos y luego, en el lugar de llegada, los esperan los militares que los eliminan.

Caso 2. Vereda Sizara. 16 Octobre 2008

Militares del batallon contraguerrilla 65, de la brigada 16 ejecutaron al campesino Marco Tulio en la vereda Sizara que, lo sacaron ese día de su casa a las 15:00 horas, a la vista de al menos tres testigos y más adelante simularon un combate. Al disparar , resultaron enfrentados con otros miembros del ejercito que se encontraban en el lugar, dando muerte a un soldado y allí mismo ejecutaron a Marco Tulio. Luego vistieron su cadáver de uniforme camuflado y le hicieron orificios que coincidieran con los impactos de bala, presentándolo como ‘un guerrillero muerto en combate’. A Marco Tulio,quien tenia cerca de 30 años, le sobreviven su esposa y sus dos hijas.

Como estos casos hay muchos en Colombia, Las medidas tomadas por el gobierno, responden a la presión generada por la publicación de los once caos de Soacha, los cuales llevaron a la remoción de varios oficiales del Ejército. El 30 de octubre de 2008, se destituyo a 27 oficiales, en enero de 2009, 10 oficiales y un suboficial del batallón La Popa, en la Costa Atlántica, fueron retirados por denuncias en el Departamento noroccidental del Cesar.

El Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reaccionó ante estos casos como si no tuvieran información previa de lo que estaba sucediendo y los registros de nuevos casos de falsos positivos desde octubre del año 2008, el fenómeno no ha cesado, en octubre 16 de 2008, se registro un caso en Tamara – Casanare, otro el 25 del mismo mes en Leguizamo – Putumayo, y el 26 de Diciembre en Montería – Córdoba, todos con el común denominador del Ejercito como victimario.

En suma, se puede ver que los falsos positivos son una constante en la historia del país, incluso anterior al 2002, pero no fue sino hasta que el caso de los once jóvenes de Soacha, que se puso en evidencia las tácticas enmarcadas en la política de seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe.

Por otro lado, cabe mencionar la importancia del gran dilema que se plantea con las políticas gubernamentales de reparación y reconciliación a las víctimas del conflicto armado, pues siendo el Estado un victimizador en el conflicto, no puede forzar la reconciliación de las victimas con los victimarios, ya que estaría cayendo en un peligrosos dilema, en el cual no cuenta con legitimidad alguna para llevar a cabo un proceso de paz, por lo menos no hasta que acepte las culpas de los crímenes perpetrados mediante el aparato estatal”.

Adriana Naranjo

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